El duelo entre Pumas y Tigres en el Estadio Olímpico Universitario arrancó con mucha paridad. Ambos equipos se mostraron cautelosos, sin arriesgar demasiado en los primeros minutos. La primera gran oportunidad llegó cuando una mano de Purata dentro del área fue revisada en el VAR y, tras confirmarse, el silbante señaló penalti a favor del conjunto auriazul.
En un inicio parecía que Gustavo “Memote” Martínez sería el encargado de cobrar desde los once pasos, pero al final Aaron Ramsey tomó el balón. Con toda la expectación en las gradas por ver al mediocampista galés en un momento clave, su disparo se fue desviado. El exjugador de Arsenal y Juventus quiso colocarla a la derecha de Nahuel Guzmán, quien se lanzó al lado contrario, pero el tiro salió demasiado cruzado y terminó afuera.
El error impidió que los universitarios abrieran el marcador y dejó a la afición con sentimientos encontrados: entusiasmo por ver al europeo tomar responsabilidades importantes, pero también decepción por la falla en lo que pudo ser su segundo gol con la camiseta de Pumas.
Ramsey, quien por primera vez arrancó como titular bajo las órdenes de Efraín Juárez, buscaba consolidar su adaptación al futbol mexicano con una actuación estelar. La falla en el penal, sin embargo, marcó la primera parte de su presentación en Ciudad Universitaria. Pese a ello, no bajó los brazos y unos minutos más tarde intentó sorprender a Guzmán con un disparo desde fuera del área, que pasó muy cerca del arco cuando el portero argentino ya estaba vencido.
Un paso más en su adaptación al futbol mexicano
Más allá del penal desperdiciado, el galés dejó muestras de su jerarquía y del proceso de adaptación que está viviendo en la Liga MX. Se le vio participativo en la recuperación de balón y en la construcción de jugadas, tratando de conectar con los atacantes y dándole pausa al mediocampo. Aunque el gol se le negó, se ganó la aprobación de varios aficionados por su entrega.
Ramsey llegó al balompié nacional como una de las incorporaciones más mediáticas del Apertura 2025 y, poco a poco, ha ido encontrando su espacio en la plantilla. Su debut se produjo en la Jornada 1 frente a Puebla en Ciudad Universitaria, cuando jugó alrededor de 30 minutos. Una semana después, marcó su primer gol con los universitarios en el triunfo sobre Atlas, un tanto que terminó siendo decisivo para llevarse los tres puntos.
En la tercera fecha, el británico disputó poco más de una hora en la goleada que Pumas consiguió como visitante ante Mazatlán, y ahora, frente a Tigres, recibió la confianza para arrancar desde el silbatazo inicial. Si bien la oportunidad de ampliar su registro goleador se esfumó con el penal errado, su crecimiento en minutos y protagonismo es evidente.
La expectativa en torno a Aaron Ramsey se mantiene alta. Los seguidores auriazules esperan que el galés pueda convertirse en una pieza clave dentro del proyecto de Juárez, aportando experiencia internacional y liderazgo. La historia apenas comienza y, aunque la primera titularidad dejó un sabor agridulce, también confirmó que el británico está dispuesto a asumir el reto que representa triunfar con los Pumas en el futbol mexicano.

