En el césped todo es sonrisas para el Real Madrid de Xabi Alonso. El pleno de victorias respalda el trabajo del equipo, pero en los despachos se libra otra batalla de enorme trascendencia: la relacionada con el Caso Negreira, uno de los episodios más polémicos del fútbol español. Desde Valdebebas aseguran que no bajarán los brazos en la búsqueda de sanciones contra el FC Barcelona por los pagos al ex número dos del estamento arbitral, José María Enríquez Negreira.
El club blanco considera que lo sucedido ha tenido un impacto directo en el pasado y que aún hoy mantiene efectos en el presente. Por ello, su estrategia pasa por esperar la resolución judicial, mientras mantiene informada a la FIFA y no descarta que la UEFA intervenga si se demuestra la existencia de corrupción deportiva.
RMTV, el canal oficial del club, ha reforzado en las últimas semanas su cobertura del caso con comparativas de datos arbitrales entre Real Madrid y Barcelona. Según su línea editorial, se evidenciaría un trato desigual en decisiones de juego, tarjetas y sanciones que, a su juicio, se extiende hasta la temporada actual.
La cruzada apunta directamente a los expresidentes azulgranas Sandro Rosell y Josep María Bartomeu, señalados como responsables de los pagos a Negreira. También se menciona al exdirectivo Albert Soler, quien años después ejerció como secretario de Estado para el Deporte, como uno de los nombres bajo sospecha por su papel en aquel periodo.
Negreira, Rosell y Bartomeu bajo la lupa
La dirección del Real Madrid mantiene firme su personación en el caso judicial y vigila de cerca cada movimiento en torno al proceso. El objetivo es claro: reclamar sanciones ejemplares y reparar los daños que consideran sufrió el club durante los años en los que se realizaron los pagos a Negreira.
Uno de los puntos más polémicos está en el cambio del código ético de la Federación en 2021, que limitó a cinco años la posibilidad de sancionar casos de corrupción. Esa modificación habría dejado sin castigo deportivo los hechos vinculados al Barcelona, al haber transcurrido demasiado tiempo cuando salieron a la luz. Antes de esa reforma, la normativa no tenía plazos y permitía sanciones aunque los hechos fueran antiguos, siempre que se probara la corrupción.
En paralelo, la institución merengue insiste en comparar estadísticas arbitrales recientes como ejemplo de un patrón que, según su visión, perjudica al equipo blanco. Entre los indicadores que destacan están las diferencias en la cantidad de tarjetas mostradas a rivales del Barcelona frente a las que reciben los adversarios del Real Madrid.
Mientras tanto, los dirigentes culés siguen bajo presión. Rosell declaró la semana pasada y, en sus palabras, apuntó a supuestos vínculos del Real Madrid con antiguos presidentes del Comité Técnico de Árbitros, en un intento de trasladar parte de la atención sobre el club blanco. Sin embargo, en Valdebebas aseguran que no cederán en su empeño por llegar hasta el final del caso y esclarecer lo ocurrido.
El desenlace judicial marcará el rumbo de un proceso que ya sacudió los cimientos del fútbol español y que amenaza con dejar consecuencias de largo alcance tanto en lo deportivo como en lo institucional.

