La Federación Serbia de Futbol (FSS) confirmó la renovación de Veljko Paunovic como seleccionador nacional hasta 2030, en una apuesta fuerte por la estabilidad a largo plazo tras quedarse fuera del Mundial 2026. El movimiento llega en un contexto de crítica y frustración, pero la dirigencia ha decidido sostener el proyecto y darle continuidad al técnico. El mensaje es claro: más allá del fracaso reciente, Serbia quiere construir un camino sólido hacia el próximo ciclo mundialista.
El anuncio se produjo a las puertas del sorteo de la Copa del Mundo 2026, reforzando la idea de que el país busca reencontrar rumbo antes de que se definan los grupos del torneo en Norteamérica. Desde la FSS se presentó el acuerdo como un punto de inflexión para el futbol serbio y para su selección absoluta. El comunicado subraya que Paunovic estará ligado al banquillo hasta 2030, con la encomienda de devolver a Serbia a la élite competitiva.
En su mensaje oficial, la Federación Serbia no escatimó en énfasis para describir el momento. Señaló que se trataba del día que Serbia estaba esperando, un momento importante para el futbol del país y para su mejor selección nacional. Además, remarcó que Serbia cuenta oficialmente con un nuevo seleccionador y que Veljko Paunovic ha firmado un contrato con la Asociación de Futbol de Serbia hasta el año 2030, reforzando la idea de un proyecto de largo aliento.
El contraste con la eliminación rumbo al Mundial 2026 es evidente. Serbia no logró ni siquiera alcanzar el repechaje y quedó fuera de la cita que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, lo que disparó las dudas sobre el rumbo del equipo. Pese a ello, la FSS interpretó que cambiar de técnico otra vez solo profundizaría la inestabilidad y optó por blindar a Paunovic como la figura central del nuevo ciclo.
Un proyecto hasta 2030 apoyado en el legado Sub-20
La apuesta por Paunovic tiene raíces profundas en la historia reciente del futbol serbio. El entrenador ya había dejado una huella imborrable al llevar a la selección Sub-20 al título mundial en 2015, un logro que marcó a una generación y colocó a Serbia en el mapa de las potencias juveniles. Ese éxito alimenta la esperanza de que pueda trasladar su capacidad formativa y su enfoque táctico a la selección absoluta.
Además de su vínculo con las fuerzas básicas serbias, Paunovic ha acumulado experiencia en distintos contextos. Dirigió en la MLS al Chicago Fire, tuvo un paso por el Reading en Inglaterra y trabajó en el futbol mexicano con Chivas y Tigres, antes de asumir en el Real Oviedo, club al que condujo al ascenso en España. Esa mezcla de culturas futbolísticas le da herramientas para modernizar métodos de trabajo y construir un grupo con estándares competitivos internacionales.
El reto deportivo, sin embargo, es mayúsculo. Serbia viene de un proceso clasificatorio irregular, con derrotas claves y una sensación recurrente de desperdiciar el talento de jugadores que militan en grandes ligas europeas. La misión de Paunovic será dotar al equipo de una identidad reconocible, elevar la competencia interna por los puestos y fortalecer la mentalidad en los momentos de presión, donde el combinado serbio ha mostrado fisuras.
De aquí a 2030, el plan contempla varios hitos: la participación en la Liga de Naciones, la lucha por un lugar en la Eurocopa 2028 y, finalmente, la clasificación al Mundial 2030, que tendrá como sedes principales a Marruecos, España y Portugal. Para la FSS, sostener al mismo técnico durante todo ese recorrido es la mejor manera de construir continuidad y credibilidad. Si Paunovic logra replicar a nivel absoluto la disciplina, el carácter y el orden que impulsaron a la Sub 20 campeona del mundo, Serbia podría llegar a la cita del centenario como un rival mucho más serio de lo que indica su presente inmediato.

