La clasificación de Escocia al Mundial 2026 desató una ola de festejos que recorrió el país, desde pubs abarrotados hasta plazas y salas de estar. Sin embargo, la alegría se vio empañada cuando UEFA ordenó retirar de redes sociales varios videos que mostraban a hinchas celebrando frente al televisor el 4-2 sobre Dinamarca en Hampden Park, el martes. Las piezas, compartidas por la Scottish Football Supporters Association (SFSA) en X, fueron eliminadas por supuesta violación de derechos de autor y la cuenta de la asociación llegó a ser bloqueada.
Según comunicó la SFSA, los avisos llegaron desde despachos jurídicos que actuaban en nombre de Uefa, alegando uso no autorizado de imágenes de la transmisión televisiva. Los clips mostraban a grupos de aficionados en ciudades como Glasgow, Stirling, Dundee e Inverurie explotando de euforia con cada gol escocés, mientras de fondo se veía la señal de la BBC. Para el organismo de hinchas, se trataba de fragmentos breves, de unos 40 segundos, centrados en la reacción del público y no en ofrecer la retransmisión del encuentro.
El episodio desató críticas inmediatas de sectores de la afición, comentaristas y políticos locales, que consideraron la medida desproporcionada. Voces como la del cofundador de la SFSA, Paul Goodwin, cuestionaron que el organismo continental pareciera no entender el valor cultural de esas escenas de celebración espontánea. También se apuntó a la paradoja de que se penalizara a quienes consumían el partido de forma legal, a través de la televisión abierta de la BBC en Escocia.
La presión pública llevó a UEFA a revisar el caso y a admitir que los contenidos habían sido detectados de manera errónea por sus sistemas de protección de derechos. En un comunicado, el ente con sede en Nyon explicó que trabaja con agencias especializadas para frenar la distribución no autorizada de sus partidos, pero que en esta ocasión los algoritmos y revisores incluyeron videos que no debían ser denunciados. La UEFA anunció que retirará las notificaciones de copyright para que las plataformas puedan restituir las publicaciones y ofreció disculpas por las molestias.
Un choque entre la cultura del festejo y el blindaje de los derechos
El episodio llega en un contexto de sensibilidad máxima en el fútbol escocés, que celebra su regreso a una Copa del Mundo masculina tras 28 años de ausencia. La victoria 4-2 ante Dinamarca, con golazos de Scott McTominay, Lawrence Shankland, Kieran Tierney y un disparo desde medio campo de Kenny McLean, se ha convertido en una noche fundacional para una nueva generación de hinchas. Esa carga emocional explica por qué la retirada de videos de pubs y peñas fue leída casi como una afrenta al logro deportivo.
En términos legales, UEFA se ampara en que es propietaria de los derechos audiovisuales de sus competiciones y que su normativa le reconoce exclusividad sobre cualquier imagen de los partidos, incluso fragmentos breves compartidos por terceros. La práctica de emitir avisos de retirada a YouTube, X u otras plataformas es habitual, especialmente contra cuentas que suben resúmenes no autorizados o ediciones extensas de goles. Sin embargo, el caso escocés muestra los límites de una política automatizada cuando se cruza con contenido generado por aficionados que no buscan lucrarse ni sustituir la transmisión oficial.
El debate también se cuela en el terreno político. El portavoz de cultura del Partido Laborista escocés, Neil Bibby, calificó la actuación inicial de UEFA como excesiva y recordó que la clasificación de Escocia fue, además de un hito deportivo, una pieza de promoción global para el fútbol europeo. Para dirigentes y asociaciones de aficionados, prohibir o castigar la difusión de celebraciones en bares y hogares daña la relación entre los organismos rectores y la base social que sostiene el negocio del fútbol.
Más allá de la disculpa, el caso deja preguntas abiertas sobre cómo se gestionarán en el futuro los contenidos virales asociados a grandes torneos como el Mundial 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá. A medida que aumentan las herramientas de vigilancia digital, también crece la expectativa de que Uefa y otras entidades sepan distinguir entre piratería organizada y expresiones legítimas de cultura futbolera. Para los hinchas escoceses, la prioridad ahora es que sus videos vuelvan a estar en línea como testimonio de una noche en la que, al menos en Hampden, pareció que el mundo entero giraba al ritmo de una camiseta azul.

