La Federación Serbia de Futbol (FSS) eligió la vía más directa posible: llamar a Veljko Paunović y pedirle que se hiciera cargo ya, sin cláusulas, sin negociar salarios y sin esperar a que pasara la fecha FIFA. El ex campeón del mundo Sub-20 con Serbia en 2015 aceptó de inmediato porque, según explicó la propia FSS, “el interés de la selección nacional es su máxima prioridad”, incluso en un contexto incómodo: Serbia es tercera del Grupo K, detrás de Inglaterra y Albania, y solo tiene viva la ruta del repechaje hacia el Mundial 2026.
Paunović asume tras la renuncia de Dragan Stojković, precipitada por el 0-1 en casa ante Albania que dejó al equipo en una posición frágil y con la afición molesta. El nuevo técnico llega con un aval que pesa en Belgrado: fue el seleccionador que dio el único título mundial FIFA a Serbia (Sub-20 de 2015) y viene de poner al Real Oviedo en LaLiga antes de ser despedido por malos resultados. La FSS subrayó que no se trató “de un contrato ni de condiciones económicas”, sino de que estuviera disponible ya para los dos partidos clave de noviembre.
El calendario no le deja margen: el 13 de noviembre visitará a una Inglaterra ya clasificada y que no ha perdido en todo el grupo, y el 16 de noviembre recibirá a Letonia en Belgrado, duelo que está obligado a ganar para conservar la plaza de play-offs. En la tabla, Serbia no puede alcanzar a los ingleses y depende de que Albania no sume en la última jornada para recuperar el segundo lugar, pero aun quedándose tercera entraría a la repesca. Por eso en la FSS hablan de “último recurso” y de “aprovechar la oportunidad hasta el final”.
Lo más llamativo del anuncio es que la propia federación dejó claro que el resultado de estos dos partidos “no afectará en absoluto” la situación de Paunović y que, pase lo que pase, seguirán las negociaciones para un contrato a largo plazo. Es una maniobra poco habitual en pleno clasificatorio europeo: se le pide al técnico que asuma el riesgo máximo ahora, pero se le garantiza estabilidad después. El mensaje para el vestuario es transparente: no es un interino, es el proyecto.
Una misión de emergencia… pero con futuro
Desde lo deportivo, Paunović llega con dos urgencias claras. La primera, recomponer un vestuario golpeado por la derrota con Albania y por la goleada 0-5 sufrida ante Inglaterra en septiembre, que dejó en evidencia los problemas serbios en transición defensiva y en las jugadas a balón detenido. La segunda, convencer a los líderes —Milinković-Savić, Vlahović, Tadić, Kostić— de que vale la pena exprimir los últimos partidos de 2025 porque el premio sigue ahí: un repechaje en marzo para ir al Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.
Inglaterra, por su parte, llega sin presión, clasificada como primera de grupo y con la mente más puesta en terminar invicta que en el resultado concreto ante Serbia. Eso no significa que vaya a ser un trámite para los balcánicos: Paunović sabe que un buen partido en Wembley o ante los ingleses en Belgrado es la forma más rápida de oxigenar el ambiente, después de varias sanciones y de un cierre parcial del estadio ordenado por FIFA por episodios racistas. Serbia necesita una noche limpia dentro y fuera de la cancha.
El duelo ante Letonia será otra cosa: ahí sí se exige victoria. Letonia ha sido el equipo más vulnerable del grupo y Serbia ya la venció como visitante, por lo que el nuevo seleccionador no puede permitirse especular. Ganar ese partido, más un buen desempeño frente a Inglaterra, le daría a Paunović la plataforma ideal para sentarse en diciembre a firmar el contrato largo que la FSS ya adelantó.
Al final, lo que está en juego no es solo un boleto al repechaje, sino la sensación de que Serbia vuelve a tener un seleccionador que pone el escudo por delante de su carrera. Paunović aceptó entrar en una eliminatoria cuesta arriba, con poco tiempo de trabajo y bajo lupa. Si consigue que el equipo compita en Londres y gane en Belgrado, habrá cumplido la primera parte de la misión: devolverle al combinado serbio la idea de que todavía puede pelear por el Mundial.

