El Manchester United atraviesa uno de los momentos más oscuros de su historia reciente y la voz de una de sus leyendas no se ha hecho esperar. Wayne Rooney, máximo goleador histórico del club con 253 tantos, expresó su preocupación y tristeza por el rumbo que ha tomado la institución bajo el mando del portugués Ruben Amorim, a quien considera incapaz de devolver la identidad perdida a los Red Devils.
El conjunto de Old Trafford cayó 3-1 frente al Brentford el pasado fin de semana, un resultado que lo dejó en la decimocuarta posición de la Premier League y que volvió a encender las alarmas. Amorim, que llegó en noviembre para suceder a Erik ten Hag, solo ha logrado 34 puntos en 33 partidos, sin poder encadenar dos victorias consecutivas en el torneo local. Para un club acostumbrado a pelear por títulos, la situación es alarmante.
Rooney habló en su podcast en la BBC y no se guardó nada: “Simplemente no sé qué está pasando. Voy a los partidos esperando que el equipo pierda o, con suerte, empate. No veo carácter, no veo jugadores dispuestos a luchar, y eso no es propio del Manchester United. Sinceramente, espero que Amorim lo consiga, pero después de todo lo que he visto, no tengo fe”.
Una institución que perdió su identidad
Las palabras de Rooney van más allá de una crítica a la labor de Amorim. Para el exdelantero, el problema es estructural: “La cultura del club ha desaparecido. Lo veo cada día, el personal pierde sus puestos de trabajo, la gente abandona sus empleos. El alma se ha ido del United. Los jugadores no se merecen llevar esa camiseta y eso duele”.
El exinternacional inglés, que conquistó cinco títulos de Premier League y una Champions League con el club, recordó con nostalgia los valores que hicieron grande al United en la era de Sir Alex Ferguson. A su juicio, la falta de ambición y entrega es el mayor déficit de la actual plantilla. “No reconozco al club de fútbol. No veo ganas de ganar. Necesita un nuevo motor, un nuevo impulso”, afirmó con dureza.
El contexto tampoco ayuda. El United viene de sufrir su peor temporada en la Premier desde 1974, terminando en la decimoquinta posición. Además, fue eliminado el mes pasado de la Carabao Cup por el Grimsby Town, un equipo de cuarta división, lo que aumentó la indignación de los aficionados.
Amorim, de 39 años, llegó con la etiqueta de técnico prometedor tras sus éxitos con el Sporting de Lisboa, pero el proyecto no arranca. Aun así, desde la directiva mantienen su respaldo, confiando en que pueda enderezar el rumbo. El calendario tampoco da tregua: tras recibir al Sunderland este fin de semana, el United visitará al Liverpool, actual líder de la liga, en un duelo que pondrá a prueba la resistencia emocional del equipo.
Mientras tanto, las palabras de Rooney reflejan el sentir de buena parte de la hinchada. El United ya no inspira miedo, ni respeto, y para su histórico goleador, lo más doloroso es que tampoco transmite alma.

