El FC Barcelona volverá por fin a jugar en el Spotify Camp Nou este sábado frente al Athletic Club, en lo que será su primer partido en el coloso azulgrana desde mayo de 2023. Tras más de dos temporadas de exilio en el Estadio Olímpico Lluís Companys, el equipo catalán estrena una versión todavía en obras de su estadio, con el aforo limitado a 45,401 espectadores. El club ha recibido la licencia municipal que permite ocupar parte de la grada mientras continúan los trabajos de remodelación.
El regreso llega después de varios retrasos sobre la fecha inicialmente prevista para la reapertura, que el club había proyectado para finales de 2024. Durante este periodo, el Barça ha alternado el Olímpico de Montjuïc con el Estadio Johan Cruyff para algunos partidos puntuales, asumiendo ingresos menores por taquilla y un ambiente menos identificable para su afición. El duelo ante el Athletic marca el final de esa etapa provisional y el inicio de una nueva fase en la transformación de su casa.
La autorización corresponde a la fase 1B de las obras, que permite abrir la Tribuna, el Gol Sur y ahora también la zona de Lateral, hasta alcanzar el tope de 45 401 aficionados. La fase 1A, ya en funcionamiento, se centraba en la tribuna principal, mientras que la futura fase 1C deberá habilitar el Gol Norte para seguir aumentando la capacidad. El objetivo final del proyecto es llegar a un estadio completamente renovado con alrededor de 105,000 asientos, algo que no se espera antes de 2026.
Antes de recibir al Athletic, el club realizó una prueba general con un entrenamiento abierto al público al que acudieron más de 20,000 aficionados. Ese ensayo sirvió para comprobar flujos de acceso, evacuación y funcionamiento de nuevas tecnologías de seguridad y control de entradas. Superado ese examen, el Ayuntamiento de Barcelona dio luz verde a la licencia de ocupación parcial que hace posible el partido de este fin de semana.
Un regreso con impacto deportivo, económico y emocional
El regreso al Camp Nou no solo tiene un componente emocional para la hinchada, también representa un impulso económico para un club que necesita maximizar ingresos. Las nuevas zonas VIP y espacios de hospitalidad, ya operativos en tribuna y lateral, permitirán generar más recursos que en Montjuïc, pese al aforo aún reducido. Además, el estadio mantiene la denominación Spotify Camp Nou dentro de un acuerdo de derechos de nombre valorado en unos 280 millones de euros.
En el plano estructural, las obras han introducido mejoras sensibles en accesibilidad y seguridad. Se han creado más de un centenar de plazas específicas para personas con movilidad reducida, se han ampliado rutas de evacuación y se han modernizado los sistemas contra incendios. También se han renovado vestuarios, túnel de jugadores y zonas de trabajo para los equipos, adaptando las entrañas del estadio a estándares actuales sin detener completamente la actividad deportiva.
Deportivamente, el estreno parcial del Camp Nou llega con el equipo de Hansi Flick instalado en la pelea por LaLiga, a pocos puntos del Real Madrid. Jugar de nuevo en su casa, aunque sea con menos aforo, se interpreta internamente como una oportunidad para fortalecer la identidad competitiva y recuperar la mística de las grandes noches. El Athletic, por su parte, llegará a un escenario cargado de simbolismo, con la intención de aguar una fiesta que se espera muy emotiva para la afición culé.
El siguiente paso pasa por Europa. El club ya ha solicitado a la UEFA autorización para disputar en el Spotify Camp Nou el partido de la fase de liga de la Champions frente al Eintracht Frankfurt el 9 de diciembre, algo que todavía está pendiente de confirmación. Si el organismo continental da el visto bueno, el Barça podría vivir en apenas unas semanas su primera gran noche europea en el nuevo escenario, reforzando la sensación de que el retorno a casa es ya una realidad y no solo una promesa.

