La aventura de LAFC en los MLS Cup Playoffs 2025 terminó de la forma más cruel posible: desde los once pasos, ante un BC Place desbordado y una versión resiliente de los Vancouver Whitecaps. El conjunto canadiense se impuso en la tanda de penales tras un empate 2-2 en tiempo regular y prórroga, firmando una de las noches más memorables en la historia reciente de la liga. Para los angelinos, reforzados este año con la llegada de Son Heung-min, la eliminación confirma que el margen de error en la postemporada es mínimo.
El duelo, correspondiente a las semifinales de la Conferencia Oeste, parecía sentenciado al descanso. Los Whitecaps se adelantaron 2-0 con anotaciones de Emmanuel Sabbi y del defensor Mathías Laborda, que aprovechó un rebote en pelota parada para ampliar la ventaja. El plan de partido de Jesper Sørensen funcionaba a la perfección, con un bloque compacto, salidas rápidas y un BC Place que aportaba presión constante sobre la visita.
Sin embargo, el peso específico de Son Heung-min mantuvo con vida a LAFC. El atacante surcoreano recortó la desventaja al minuto 60 y, ya en tiempo de compensación, firmó el 2-2 con un tiro libre de alta dificultad que silenció momentáneamente al estadio. El empate premiaba la reacción de un equipo que, hasta ese momento, había estado a merced del ritmo impuesto por Vancouver.
La prórroga elevó el dramatismo a otro nivel. Con superioridad numérica tras la expulsión de Tristan Blackmon y la lesión de Belal Halbouni, que dejó a Vancouver con nueve jugadores, LAFC estrelló varios remates en los postes por conducto de Denis Bouanga y David Martínez, pero nunca encontró el tanto del triunfo. Ese desgaste, sumado al factor anímico, terminó por pesar en la definición desde el punto penal.
Una eliminación que puede marcar el rumbo del proyecto angelino
En la tanda, la presión cambió de bando y los errores de Son Heung-min y Mark Delgado abrieron la puerta al festejo canadiense. Mathías Laborda, que ya había anotado en el tiempo regular, convirtió el penal definitivo y se consolidó como el gran héroe de la noche. El triunfo coloca a los Whitecaps en su primera Final de la Conferencia Oeste, un hito para una franquicia que históricamente había sufrido para trascender en la postemporada.
La clasificación de Vancouver no es un accidente aislado, sino la consecuencia de una temporada de alto nivel. El equipo de Sørensen viene de alcanzar la final de la Concacaf Champions Cup, de encadenar un histórico póker de títulos en la Canadian Championship y de integrar con éxito a figuras como Thomas Müller, que aportó liderazgo y criterio en el último tercio del campo. La victoria ante LAFC refuerza la idea de un proyecto sólido, capaz de competir tanto en el plano local como internacional.
Para LAFC, en cambio, la derrota abre una etapa de reflexión profunda. El equipo se despide de los Playoffs y, al mismo tiempo, del ciclo de Steve Cherundolo, quien había anunciado con antelación su regreso a Alemania tras dirigir al club desde 2022. Después de ganar la MLS Cup 2022 y disputar finales en 2023, la eliminación de 2025, pese al fichaje estrella de Son, sugiere la necesidad de ajustar piezas y redefinir prioridades en la construcción de la plantilla.
El duelo en Vancouver también ilustra una tendencia marcada en la MLS: la combinación de paridad competitiva con la llegada de figuras de élite europea. Un equipo con veteranos de máximo nivel como Müller y otro con un icono global como Son se encontraron en una semifinal que se resolvió por detalles mínimos y por la gestión emocional en los momentos clave. La liga se beneficia de este tipo de escenarios, donde el espectáculo convive con proyectos serios y aficiones capaces de llenar estadios con más de cincuenta mil espectadores.

