En Anoeta, el equipo azulgrana perdió un partido incomprensible ante la Real Sociedad, marcado por decisiones milimétricas, infortunio constante y una sensación de irrealidad absoluta. Tres goles anulados, un penalti invalidado y cinco balones a los palos explican una derrota que le cuesta tres puntos.
El conjunto dirigido por Hansi Flick dominó, presionó, generó ocasiones y hasta celebró goles que nunca subieron al marcador. Cada intento de ponerse por delante terminó frustrado por el VAR, el fuera de juego o la madera, en una noche que quedará grabada como una de las más surrealistas de la temporada.
Primero, un gol anulado por un pisotón previo en la acción que terminaba con el remate de Fermín. Después, otro tanto invalidado por fuera de juego, y más tarde un tercero, esta vez milimétrico, señalado a Lamine Yamal por apenas unos centímetros. El banquillo del Barça no daba crédito ante las repeticiones en el marcador.
A todo esto se sumaron los palos. Hasta cinco remates se estrellaron en la madera, algunos tras desvíos mínimos del guardameta Álex Remiro, quien sostuvo a la Real en los peores momentos.
El penalti que nunca fue y la frustración final
La incredulidad alcanzó su punto máximo cuando el Barça forzó un penalti tras una acción de Lamine Yamal. La celebración duró segundos, ya que el VAR volvió a intervenir para señalar un fuera de juego previo y anular la pena máxima.
Mientras el Barça acumulaba ocasiones, goles anulados y disparos al palo, la Real fue eficaz en las áreas. En una llegada aislada, Mikel Oyarzabal adelantó a los locales, castigando al equipo que mejor jugaba y más insistía.
En la recta final, el Barça logró empatar tras una larga insistencia, pero la alegría duró apenas un minuto. En la siguiente acción, la Real volvió a golpear y sentenció un partido que parecía imposible de perder para los visitantes.
La derrota deja una sensación amarga en el Barça. Un partido dominado, lleno de ocasiones y goles que no valieron, termina en cero puntos. Una noche en la que el futbol mostró su versión más cruel y caprichosa, de esas que se explican poco y se recuerdan demasiado.

