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Curazao a un paso del Mundial 2026

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Curazao a un paso del Mundial 2026

Foto: @thebluewaveffk - IG

Curazao a un paso del Mundial 2026

La selección de Curazao se ha colocado a un solo paso de una hazaña que redefine el mapa del fútbol en Concacaf. La goleada 7-0 frente a Bermudas en Devonshire dejó a la isla caribeña en la cima del Grupo B de la ronda final, con 11 puntos y condición de invicta. El escenario es claro: un empate como visitante ante Jamaica bastaría para asegurar el primer boleto mundialista en la historia del país.

El contexto amplifica la magnitud del logro. En esta tercera ronda clasificatoria de Concacaf, los ganadores de cada grupo acceden directamente a la Copa del Mundo 2026, mientras que los dos mejores segundos avanzan al repechaje intercontinental. Con Canadá, Estados Unidos y México ya clasificados como anfitriones, el resto de la región pelea por apenas cinco plazas disponibles, tres directas y dos vía repesca, lo que eleva la exigencia para equipos tradicionales y emergentes por igual.

En ese entorno competitivo, la respuesta de Curazao ha sido contundente. Ante Bermudas, el combinado de la llamada Familia Azul desbordó a su rival con un ataque variado que tuvo como protagonistas a Leandro y Juninho Bacuna, Jordi Paulina, Sontje Hansen, Ar Jany Martha y Roshon van Eijma, autores de los siete tantos. Más allá del marcador, la selección mostró una estructura sólida, presión alta y una circulación de balón que reflejan un plan trabajado, no un golpe aislado de inspiración ofensiva.

El resultado se suma a una campaña perfecta en la que Curazao ya había superado en casa a Jamaica, además de sumar puntos clave ante Trinidad y Tobago. La combinación de esa regularidad con el tropiezo reciente de los Reggae Boyz frente a los trinitenses dejó a los caribeños neerlandófonos con la ventaja mínima en la tabla. En un país de aproximadamente 150 mil habitantes, cada minuto de esta eliminatoria se vive como una oportunidad única de poner su bandera en la máxima vitrina del fútbol mundial.

Un proyecto dirigido desde el banquillo y alimentado por la diáspora

Buena parte del salto competitivo se explica desde el banquillo. El veterano técnico neerlandés Dick Advocaat, con experiencia en selecciones y clubes europeos de primer nivel, asumió el cargo en 2024 y aportó orden táctico, jerarquía en el vestidor y una identidad más clara con y sin balón. El entrenador ha destacado la cohesión del grupo y la intensidad emocional de los rituales previos a cada partido, a los que describe como momentos que le recuerdan por qué sigue en los banquillos a su edad.

El plantel, además, refleja la fuerza de la diáspora caribeña vinculada al fútbol neerlandés. Futbolistas como Leandro Bacuna y Juninho Bacuna, con trayectoria en la Championship inglesa y en la Eredivisie, asumen roles de liderazgo dentro y fuera de la cancha. A su alrededor destacan nombres como Tahith Chong, extremo formado en la cantera del Manchester United, el guardameta Eloy Room y defensores que militan en ligas de Europa y Asia, conformando un grupo con bagaje internacional poco habitual para una selección de esta dimensión.

El duelo final en Kingston condensa la tensión de toda la campaña. Jamaica, que ya dejó escapar puntos valiosos ante Trinidad y Tobago, llega obligada a ganar en casa para desplazar a Curazao del liderato y mantener viva su propia aspiración mundialista. Los caribeños de la isla neerlandófona, en cambio, disponen de dos resultados posibles para cumplir el sueño, pero deberán gestionar la presión de jugar en un ambiente hostil, frente a una selección con tradición, físico y velocidad probados en escenarios de alta exigencia.

En términos históricos, la clasificación de Curazao tendría un impacto que trasciende lo deportivo. La isla, independiente desde 2010 tras la disolución de las Antillas Neerlandesas, pasaría de ser una nota de color en los mapas turísticos del Caribe a convertirse en el ejemplo más reciente del efecto democratizador que trae consigo la expansión del Mundial a 48 selecciones. Compartir cartel con potencias consolidadas validaría años de inversión en infraestructura básica, programas juveniles y vínculos con clubes europeos.

El caso curazoleño también dialoga con otros procesos emergentes en la región, como Surinam o Haití, que aprovechan la combinación de talento local y raíces migratorias en Europa para elevar su nivel competitivo. Si la Familia Azul completa el último paso en Kingston, la historia no se limitará a la etiqueta del país más pequeño en un Mundial, sino que simbolizará la posibilidad real de que proyectos bien estructurados, aunque provengan de territorios diminutos, compitan de tú a tú con selecciones de mayor tradición y recursos en la ruta hacia la Copa del Mundo 2026.

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