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Trump reaviva el debate: ¿debería Estados Unidos llamar fútbol al soccer?

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Donald Trump reaviva el debate: ¿debería Estados Unidos llamar fútbol al soccer?

Foto: FIFA

Donald Trump reaviva el debate: ¿debería Estados Unidos llamar fútbol al soccer?

En plena gala del sorteo del Mundial 2026 en el Kennedy Center de Washington, Donald Trump decidió poner sobre la mesa un viejo debate que divide a los aficionados en Estados Unidos. El presidente aprovechó su discurso ante dirigentes de la FIFA, seleccionadores y estrellas invitadas para cuestionar la forma en que el país nombra a sus dos grandes deportes de balón. En un ambiente de euforia por la mayor Copa del Mundo de la historia, sus palabras encontraron eco inmediato dentro y fuera del auditorio.

Trump, visiblemente entusiasmado con la condición de coanfitrión del torneo, defendió que el término fútbol debería reservarse para el deporte que el resto del planeta conoce como tal. Así lo expresó de forma directa al hablar de la convivencia entre el soccer y la NFL. “Tenemos un pequeño conflicto con otra cosa que se llama football. Pero cuando uno lo piensa (…) esto es el fútbol, no hay duda. Hay que encontrar otro nombre para todo lo que tenga que ver con la NFL (National Football League), el campeonato de football americano”.

El comentario arrancó risas y aplausos en la sala, donde también se encontraba el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, pero en redes sociales la reacción fue mucho más dividida. Una parte de la afición consideró que se trató solo de una broma acorde al tono festivo de la ceremonia, mientras otros acusaron al mandatario de tocar una fibra casi sagrada en la cultura deportiva estadounidense. Para muchos seguidores de la NFL, cambiar el nombre de su deporte estrella sería poco menos que un sacrilegio.

El episodio se produjo justo después de que Trump recibiera el primer Premio FIFA de la Paz, un reconocimiento simbólico que la organización buscó aprovechar para enviar un mensaje de unidad en la antesala de un Mundial que reunirá a 48 selecciones. Minutos más tarde, el propio sorteo colocó a Estados Unidos en el Grupo D, junto a Paraguay, Australia y un ganador del repechaje europeo, un cuadro que exige respeto, pero que también alimenta las aspiraciones de los locales de avanzar a la fase de eliminación directa.

Un viejo debate que vuelve en plena expansión del soccer en EE.UU.

Más allá de la anécdota, las palabras de Trump vuelven a poner el foco en la peculiaridad lingüística de Estados Unidos frente al resto del mundo. El término soccer nació en Inglaterra a finales del siglo XIX como abreviatura de association football y convivió durante décadas con football antes de que los británicos lo abandonaran por asociarlo al uso estadounidense. En países como Estados Unidos, Canadá y Australia, en cambio, el vocablo sobrevivió para diferenciar al futbol de once del football americano o del rugby.

El contexto actual hace que la discusión tenga un matiz distinto al de hace apenas dos décadas. La MLS ha encadenado récords de asistencia y audiencia, impulsada por la expansión de franquicias, la construcción de estadios específicos y fenómenos mediáticos como la llegada de Lionel Messi al Inter Miami, que disparó la venta de boletos y derechos de transmisión. En 2024 la liga superó los 11 millones de aficionados en la temporada regular y se ubicó entre las competiciones con mayor asistencia promedio del planeta.

Con este escenario, no sorprende que figuras políticas intenten capitalizar el creciente interés por el futbol global en un país que se prepara para recibir partidos en ciudades como Los Ángeles, Nueva York, Dallas y Seattle. Replantear la terminología no implica necesariamente que la NFL vaya a perder su hegemonía económica o cultural, pero sí refleja una realidad: el soccer ya no es un deporte marginal, sino un producto central en la estrategia de entretenimiento y negocio de Estados Unidos. La lucha por la palabra fútbol es también una disputa simbólica por ese lugar en el imaginario colectivo.

Las reacciones del entorno del futbol han ido desde la ironía hasta el análisis serio. Algunos expertos ven en el comentario de Trump un gesto oportunista para alinearse con la narrativa global de la FIFA y reforzar la imagen de Estados Unidos como hogar del futbol en los próximos años, con la mira incluso en organizar la Copa América 2028. Otros subrayan que, más allá de las palabras, lo que realmente consolidará al deporte será el rendimiento de la selección local y la experiencia que vivan los aficionados durante el Mundial.

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