El sueño mundialista de Macedonia del Norte sigue tomando fuerza. La selección dirigida por Blagoja Milevski vive uno de los mejores momentos de su historia reciente tras empatar 1-1 ante Bélgica, una de las potencias europeas, y llegar como líder del Grupo J con 11 puntos. A solo unas horas de su próximo partido, el equipo balcánico se prepara para defender la cima y seguir encaminado hacia una posible clasificación al Mundial 2026.
El empate frente a los Diablos Rojos fue una verdadera declaración de intenciones. Macedonia mostró orden, carácter y un compromiso colectivo que sorprendió a Bélgica, que venía invicta. El gol de Ezgjan Alioski al minuto 86 selló una actuación memorable, demostrando que esta generación está lista para competir de igual a igual con los mejores.
La evolución del equipo bajo el mando de Milevski ha sido evidente. En solo dos años, Macedonia pasó de ser una selección modesta a un conjunto disciplinado y competitivo. Su estilo de juego combina una defensa compacta con transiciones rápidas al ataque, donde destacan figuras como Eljif Elmas, Enis Bardhi y el propio Alioski, jugadores con experiencia internacional que lideran a una generación cada vez más ambiciosa.
El punto obtenido ante Bélgica tiene un valor doble: además de mantenerlos invictos en casa, refuerza su mentalidad ganadora. Los jugadores aseguran que el grupo ha dejado de conformarse con resultados dignos y ahora apunta a clasificar. “Sabemos que podemos competir con cualquiera, y este empate lo demuestra”, declaró Bardhi tras el encuentro.
El líder que nadie esperaba
Con 11 puntos en cinco partidos, Macedonia del Norte supera en la tabla a selecciones como Bélgica y Gales, consolidándose como la gran revelación de las eliminatorias. El trabajo táctico, la solidez defensiva y la unión del grupo han sido las claves para mantenerse en lo más alto. El país vive un ambiente de euforia y esperanza, consciente de que el fútbol macedonio está escribiendo una página histórica.
El equipo volverá a la acción mañana, en un duelo que podría ser determinante para sus aspiraciones mundialistas. Una victoria los acercaría aún más a una clasificación que parecía imposible al inicio del torneo. Milevski, consciente de la magnitud del reto, pidió calma y concentración: “Hemos demostrado que podemos competir. Ahora toca mantener los pies en la tierra y seguir trabajando con la misma intensidad”.
Macedonia del Norte ya dio el golpe ante Bélgica y ahora busca reafirmarse como la gran sorpresa del continente. Si mantiene el nivel mostrado en las últimas jornadas, el sueño de volver a un Mundial dejará de ser una utopía y se convertirá en una realidad que inspire a toda una nación.
El impacto de esta campaña también se siente fuera del campo. La afición macedonia ha respondido con una pasión inédita, llenando los estadios y siguiendo cada partido como si fuera una final. En las calles de Skopie, el fútbol se ha convertido en un símbolo de orgullo nacional, y el equipo de Milevski en un ejemplo de trabajo, fe y resiliencia. Pase lo que pase en lo que resta de las eliminatorias, Macedonia del Norte ya demostró que con convicción y esfuerzo, hasta las selecciones más pequeñas pueden desafiar a los gigantes del fútbol europeo.

