La Selección Mexicana vivió una noche para el olvido tras caer 4-0 ante Colombia en un partido donde el equipo de Javier Aguirre mostró poco fútbol, desconexión y errores graves en todas las líneas. Desde el inicio, la presión colombiana superó por completo al combinado mexicano, que no encontró respuesta ni solidez en defensa. Jhon Lucumí abrió el marcador al minuto 16, y a partir de ahí, todo fue cuesta arriba para México.
La falta de coordinación y creatividad en el medio campo dejó al equipo sin ideas. Los intentos de Orbelín Pineda y Diego Lainez se diluyeron frente a una defensa colombiana ordenada, mientras que Luis Díaz y Jefferson Lerma aprovecharon cada desatención para ampliar la ventaja. Para cerrar la goleada, Johan Carbonero puso el cuarto gol al 87’, confirmando la superioridad total de Colombia.
El nivel de juego preocupa, sobre todo considerando que el Mundial del próximo año está cada vez más cerca. México se vio sin reacción ni contundencia, y el error de Luis Malagón en el ultimo gol terminó marcando una noche complicada. La defensa lució desordenada, el medio campo perdió la batalla y el ataque apenas generó peligro.
Colombia, por su parte, mostró una versión sólida y letal. Con figuras que pasan por gran momento, los cafeteros dominaron con autoridad y demostraron por qué son una de las selecciones más completas del continente. Su velocidad, intensidad y precisión dejaron sin respuesta al Tri durante los 90 minutos.
México buscará recomponerse frente a Ecuador
El siguiente duelo será clave. México enfrentará a Ecuador, y la afición espera una reacción inmediata. El equipo necesita recuperar confianza, mejorar en defensa y encontrar una propuesta más clara si quiere llegar competitivo al Mundial.
El cuerpo técnico sabe que este resultado debe servir como un llamado de atención. Hay talento, pero también mucho por corregir. Jugadores como Santiago Giménez, Lozano y Pineda tendrán que asumir más protagonismo, mientras que la defensa necesita ajustes urgentes.
El Tri no puede repetir una actuación como la de hoy si quiere competir el próximo año. Colombia dejó al descubierto las debilidades del equipo mexicano, y ahora el reto es demostrar que este golpe servirá para despertar y no para hundirse. El partido frente a Ecuador será la prueba perfecta para medir si México realmente aprendió la lección.
La derrota también deja en evidencia la falta de liderazgo dentro del campo. Ningún jugador logró levantar al equipo cuando las cosas se complicaron, y eso es algo que México debe recuperar de inmediato. El carácter y la garra que siempre identificaron al Tri parecieron ausentes. Más allá del marcador, lo preocupante fue la actitud y la desconexión entre líneas. Si el equipo no reacciona pronto, el panorama rumbo al Mundial podría complicarse más de lo esperado.

