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La regla del offside vuelve al centro del juego

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La regla del offside vuelve al centro del juego

Foto: FIFA

La regla del offside vuelve al centro del juego

En la World Sports Summit de Dubái, Gianni Infantino sugirió que el organismo analiza cómo ajustar reglas para mejorar el ritmo y la claridad del espectáculo. La FIFA volvió a colocar al fuera de juego en el foco global, esta vez con una idea que apunta a beneficiar a los delanteros y reducir las decisiones por detalles mínimos.

El mensaje del presidente se apoyó en una consigna que la dirigencia repite desde la llegada del VAR, mantener el juego fluido y evitar pausas excesivas. En ese marco, Infantino planteó el objetivo de hacer el futbol más ofensivo y más atractivo, además de insistir en que las interrupciones deben caer al mínimo.

La propuesta se asocia a Arsène Wenger, director de desarrollo del futbol en la FIFA, quien ha impulsado un criterio más generoso con el atacante. La idea plantea que solo exista infracción cuando el delantero esté completamente por delante del último defensor, lo que en la práctica eliminaría fallos por centímetros basados en un brazo, una rodilla o una punta.

En términos de lectura para el aficionado, el cambio busca simplificar el veredicto y empujar el juego hacia el arco rival sin convertir cada gol en una revisión prolongada. También abre un debate táctico inmediato, porque una línea más permisiva podría alterar la altura defensiva, la presión y la gestión del riesgo en equipos que hoy viven al límite del fuera de juego.

El calendario de la decisión pasa por la IFAB y por su reunión anual del 20 de enero en Londres

El camino formal depende de la International Football Association Board, la entidad que custodia las reglas del juego y que debe aprobar cualquier ajuste de este calibre. El tema está programado para discusión en su reunión anual del 20 de enero en Londres, donde se define si avanza a una fase de validación, pruebas adicionales o un eventual voto definitivo.

La regla del fuera de juego ha cambiado varias veces a lo largo de la historia, casi siempre con el argumento de equilibrar ataque y defensa. La era del VAR elevó la tensión porque la tecnología permitió sancionar ventajas mínimas, una realidad que ha provocado frustración en estadios y pantallas cuando un gol se anula por un margen casi imperceptible.

Los defensores del ajuste sostienen que el futbol ganaría naturalidad si el atacante necesita una ventaja clara para ser castigado, lo que también favorecería celebraciones sin espera y decisiones menos sujetas a un trazo de línea. Quienes dudan advierten que el beneficio al ataque podría empujar partidos hacia marcadores más abiertos o provocar bloques más bajos para proteger el área, un péndulo táctico que obligaría a reeducar automatismos construidos durante años.

En el centro del argumento aparece una frase que se convirtió en síntesis del proyecto, «Seguimos mirando cómo pueden evolucionar las reglas para hacer el juego más ofensivo, más atractivo», Gianni Infantino. El presidente agregó otra intención operativa, «Las interrupciones deben reducirse al mínimo», Gianni Infantino, en una señal de que la FIFA quiere que la tecnología acompañe al ritmo, no que lo frene.

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