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La Serie A retira el balón naranja por visibilidad

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La Serie A retira el balón naranja por visibilidad

Foto: eu.puma

La Serie A retira el balón naranja por visibilidad

La Serie A dejará de utilizar el balón naranja que solía aparecer en jornadas con nieve, una decisión que mezcla logística, imagen y un tema cada vez más presente en el deporte moderno, la accesibilidad para la audiencia. El anuncio llegó desde la propia estructura del futbol italiano y se apoya en un argumento concreto, la visibilidad del esférico para personas con daltonismo.

El presidente de la liga, Ezio Maria Simonelli, explicó que la medida responde a reclamos reiterados y que la preocupación es legítima porque un sector de aficionados no distingue ese color con claridad durante la transmisión. En su intervención en el programa Radio Anch’io Sport de Rai Radio 1, el directivo planteó que el objetivo inmediato es volver a tonos tradicionales, con el amarillo o el blanco como rutas más seguras.

El cambio no es solo estético, también implica un reto de producción y distribución en plena temporada. Simonelli detalló que se necesitan 25 balones por partido, una cifra que se traduce en cientos por semana, además de los que se entregan a los clubes para entrenamientos, por lo que la sustitución no puede ser instantánea, aunque ya se aceleró el pedido al proveedor.

La discusión expone cómo el fútbol está afinando detalles que antes se trataban como anécdota, pero que hoy pesan en la experiencia del fan. La pelota naranja nació como una solución práctica para la nieve, sin embargo la solución terminó generando un nuevo problema cuando una parte del público no podía seguir la jugada con naturalidad.

La accesibilidad entra al área y cambia decisiones de diseño

El daltonismo es una condición que afecta la percepción de ciertos colores y, en términos generales, es más frecuente en hombres que en mujeres. En la práctica diaria del aficionado eso puede traducirse en segundos de confusión, pérdidas de referencia del balón y una experiencia menos disfrutable, especialmente cuando la cámara se aleja o el fondo del estadio y la iluminación complican el contraste.

Por eso la medida de la Serie A se alinea con una tendencia más amplia en el deporte, la de adaptar productos pensando en todas las audiencias, no solo en la mayoría. Ligas y proveedores han reforzado pruebas de contraste en transmisiones, uniformes y balones, porque el consumo del fútbol ya no depende únicamente del estadio, se define en pantallas con diferentes calidades, tamaños y condiciones de luz.

El anuncio también abre conversación sobre cómo se diseñan los balones en una era de tecnología y narrativa global, con la pelota como pieza de marketing y de arbitraje. En ese contexto aparece el ejemplo del Mundial 2026, cuyo balón oficial, TRIONDA, incluye gráficos inspirados en los tres países sede, Canadá, México y Estados Unidos, además de un sistema de balón conectado con sensor de movimiento que envía datos al VAR para ayudar en decisiones de juego.

La pregunta que ronda después del anuncio italiano es simple y actual, si los colores y patrones del balón global también se miran con lentes de accesibilidad antes de llegar al campo. En el caso de TRIONDA, el diseño prioriza contrastes y un fondo claro con detalles de color, un enfoque que suele ayudar en transmisión, aunque el debate demuestra que la validación real ocurre cuando rueda la pelota en condiciones difíciles.

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