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Veiga ayuda al empate de Villarreal con Juventus

Europa

Veiga amarga la noche a la Juventus con un 2-2 agónico

Foto: @VillarrealCF - X

Veiga amarga la noche a la Juventus con un 2-2 agónico

El partido dejó una imagen potente y difícil de obviar: Renato Veiga, exjugador cedido por la Juventus, cabeceando al 90’ el 2-2 que silenció a un equipo italiano que ya saboreaba su primera victoria europea de la temporada. Ese gesto, que mezcla narrativa y eficacia, terminó por empañar una remontada bianconera que parecía escrita para la épica tras el descanso. La noche, vibrante y con alternancias claras, confirmó dos cosas: que el Villarreal de Marcelino conserva una rebeldía competitiva en casa y que la Juve de Igor Tudor aún sufre para cerrar partidos cuando el pulso se acelera.

El guion se abrió pronto con el 1-0 de Georges Mikautadze al 18’, culminando una maniobra bien hilvanada por la izquierda. El conjunto amarillo juntó pases, fijó por fuera y encontró la espalda de la línea turinesa, obligando a Mattia Perin a sostener a los suyos con un par de intervenciones clave antes del descanso. El Villarreal fue más claro en los primeros 45 minutos: posicionó su bloque en campo rival, ganó segundas jugadas y castigó el intervalo entre central y carrilero, punto débil de la Juve cuando no ajusta los relevos.

Tudor corrigió alturas tras el intermedio y la Juventus cambió el ritmo. Al 49’, Federico Gatti niveló con una chilena fantástica en balón parado: control del espacio, lectura del rebote y una ejecución acrobática que cambió la energía del choque. Siete minutos después, Francisco Conceição cazó un error en salida de Dani Parejo, aceleró a campo abierto y definió raso para el 1-2. En ese tramo, la Juve mostró su mejor versión: presión tras pérdida más agresiva, carriles interiores liberados para la conducción y un punto de agresividad que desordenó al local.

La chilena que volteó el guion… y el cabezazo que lo reescribió

Con el marcador a favor, el equipo italiano tuvo la opción de anestesiar el duelo con posesiones largas y pausas tácticas. No lo hizo. El Villarreal, empujado por su gente, recuperó metros con cambios de banda, centros desde la zona de tres cuartos y un repertorio de córners y faltas laterales que fue metiendo a la Juve en su área. La insistencia amarilla encontró premio en el minuto 90: servicio templado al primer palo, peinada, y Veiga atacando el segundo poste con determinación para el 2-2.

El tramo final expuso una fragilidad repetida en la Juventus: cuando el rival acelera desde la emoción y los envíos laterales, el bloque se encoge y aparecen malas lecturas en los duelos aéreos. La foto táctica lo explica: líneas más juntas, sí, pero sin mando para saltar a tiempo ni escoltar la segunda jugada. Villarreal, por su parte, certificó su identidad de local: equipo que, incluso en desventaja, conserva plan, coraje y balón parado productivo.

Los números acompañan la sensación: posesión ligeramente favorable a la Juve, volumen de tiros mayor para el Villarreal y porteros exigidos en momentos clave. El punto sabe distinto para ambos. Al Submarino le sirve para inaugurar su casillero en esta Champions y sostener una racha doméstica positiva. A la Juventus le deja una muesca incómoda: otro empate con sabor a dos puntos perdidos y la necesidad urgente de gestionar ventaja sin desconectarse del ritmo emocional del partido. El empate es justo por la secuencia del juego; la enseñanza, clara para los dos banquillos.

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