La selección Sub 17 de Japón dio otro golpe de autoridad en el Mundial de Qatar 2025, al imponerse 3-0 a Sudáfrica en la ronda de dieciseisavos de final. El equipo asiático dominó con paciencia y aceleró en el momento justo para instalarse en octavos, confirmando su estatus de candidato dentro del nuevo formato de 48 selecciones. La victoria refuerza la sensación de que el fútbol japonés vive una etapa de crecimiento sostenido en todas sus categorías.
Durante la primera parte, el duelo fue más cerrado de lo que sugiere el marcador final. Sudáfrica encontró espacios a la espalda de la zaga nipona y obligó al portero Ethan Scally a intervenir en varias ocasiones, mientras los japoneses buscaban acomodarse desde la posesión. Aun así, Japón terminó el encuentro con ligera ventaja en la tenencia del balón y un volumen ofensivo muy superior, con más de veinte remates totales.
El quiebre llegó tras el descanso. Hiroto Asada abrió el marcador al minuto 48, aprovechando un rebote dentro del área después de una jugada construida por banda derecha. Minato Yoshida amplió la cuenta al 59, cerrando una combinación rápida por el sector izquierdo, y Shota Fujii firmó el 3-0 definitivo al 72 con un cabezazo tras tiro de esquina.
Bajo la dirección técnica de Nozomi Hiroyama, Japón Sub 17 se ha convertido en un equipo reconocible: presión alta, circulación limpia y mucha agresividad en las bandas. Su desempeño en Qatar se suma al impulso de la selección mayor, que en octubre logró una remontada histórica 3-2 ante Brasil en Tokio, resultado que simboliza cómo el fútbol japonés empieza a competir de tú a tú con potencias sudamericanas.
Amistad que trasciende el marcador entre Japón y México
Más allá de lo estrictamente deportivo, la Sub 17 de Japón se ha ganado el foco mundial por la relación que ha forjado con México durante el torneo. Todo comenzó cuando los nipones hicieron un pasillo en el hotel para aplaudir al Tri después de su primera victoria en la fase de grupos, un gesto de respeto que se volvió viral en cuestión de horas. Las imágenes de ambos planteles conviviendo en los pasillos del alojamiento en Doha se interpretaron como una lección de fair play y compañerismo.
Esa complicidad se reforzó días después, cuando México eliminó a Argentina en un dramático duelo y aseguró su presencia en octavos de final del Mundial Sub 17. Al regresar al hotel, los jugadores mexicanos fueron recibidos por la selección japonesa entre gritos, música y bailes, en una celebración improvisada que volvió a recorrer el planeta a través de clips cortos. Ahora, con el contundente 3-0 de Japón frente a Sudáfrica, las escenas se han repetido: ambos combinados se han reunido de nuevo para celebrar que los dos siguen con vida en la fase de eliminación directa.
El vínculo no se queda solo en los pasillos del hotel. Las cuentas oficiales de Selecciones Menores de México y de la JFA han publicado videos, fotos y mensajes en los que agradecen el apoyo mutuo y destacan la amistad que se generó casi por casualidad al compartir sede. A esas publicaciones se han sumado medios, creadores de contenido y aficionados de todo el mundo, que han convertido la historia México–Japón en uno de los temas recurrentes del torneo en redes sociales.
Mientras Japón se prepara para su duelo de octavos y México piensa en Portugal como siguiente obstáculo, la narrativa paralela habla de jóvenes que compiten con máxima intensidad dentro de la cancha y comparten festejos fuera de ella. En tiempos de calendarios saturados y presiones precoces, la naturalidad con la que estos equipos celebran juntos recuerda que el fútbol formativo también trata de construir puentes.

